Durante el encuentro, se propusieron instancias de reflexión y diálogo que permitieron poner en el centro a cada estudiante, reconociendo que esta etapa implica expectativas, desafíos y, muchas veces, incertidumbres. En este camino, el acompañamiento de la familia y de la escuela resulta fundamental para brindar la contención y la confianza necesarias para tomar decisiones con serenidad.
La jornada buscó fortalecer los vínculos entre la escuela y las familias, generando un espacio de escucha y cercanía donde los jóvenes pudieran expresar sus emociones y sentirse acompañados en este proceso de construcción de su proyecto personal.
En nuestra escuela creemos profundamente que cada estudiante necesita una comunidad que lo sostenga y lo anime a descubrir sus talentos. Por eso, renovamos nuestro compromiso de caminar junto a ellos y a sus familias en cada etapa de su crecimiento.
Porque somos comunidad y estamos convencidos de que, en nuestra escuela, nadie aprende solo ni en soledad.