La propuesta trabajó en torno al uso cotidiano de las pantallas, poniendo el foco en los consumos problemáticos y en cómo estos impactan en la vida personal, social y escolar de los adolescentes. A través de diversas dinámicas participativas, se invitó a los estudiantes a analizar sus propios hábitos digitales, reconocer situaciones de riesgo y problematizar prácticas naturalizadas vinculadas al uso de redes sociales, videojuegos y dispositivos móviles.
Durante el encuentro, se promovió el intercambio de experiencias, el debate grupal y la construcción colectiva de criterios orientados a un uso más consciente, equilibrado y saludable de la tecnología. Asimismo, se abordó la importancia de establecer límites, cuidar los tiempos de descanso, sostener vínculos presenciales y desarrollar una mirada crítica frente a los contenidos digitales.
Estas instancias se enmarcan en el compromiso institucional de educar en el contexto de la cultura digital, acompañando a los estudiantes en el desarrollo de habilidades que les permitan habitar el mundo virtual de manera responsable y cuidada. En este sentido, la institución continúa apostando a generar espacios de trabajo que fortalezcan una ciudadanía digital basada en la convivencia, el cuidado de sí mismos y de los demás.