Un poco de historia...
De dónde venimos y hacia dónde vamos...
Desde
Hacia
Un dinamismo movido por la voluntad humana que discierne la Voluntad de Dios en sus propios movimientos de un modo bastante ingenuo y mecánico. Un dinamismo del discernimiento de la Voluntad de Dios con múltiples mediaciones desde las oportunidades concretas de la vida.
Una centralidad de la decisión y un relieve de la coherencia sobre lo dicho. Una centralidad de la constitución de lugares y aprovechamiento de oportunidades y un relieve de la narración.
Una opción fundamental tomada de una tabla jerarquizada de valores. Una elección fundamental por el seguimienton de Jesús construida como carácter que unifica narrativamente los fragmentos y va descubriendo los valores.
Una identidad personal fuerte concebida fundamentalmente como un don que se descubre para completar (vocación = ideal). Una identidad que se construye desde múltiples vinculaciones fragmentarias en una única narración que descubre el don gratuito para recibirlo en la actuación (vocación = pertenencia).
Una identidad personal que se revela en la tensión "yo ideal/yo real". El yo es consi-derado como existente acabado en la mente de Dios y proyecto definido para el hombre. Una identidad personal que se construye y critica desde el encuentro de uno mismo con el otro, sobre todo si es pobre, a lo largo de múltiples procesos históricos en los que Dios se muestra sacramentalmen-te.
Un ideal de vida claro para el adolescente que desea conocerlo y comanda las decisiones. Caminar sobre la base de preguntas amplias en busca del Reino, de fiestas deseadas y prometidas.
La Escritura leída de un modo ingenuo, espiritualista, individualista, fundamen-talista, que expresa los ideales de vida. Una lectura de la Escritura más crítica para motivar y corregir las búsquedas.
Una concepción de Jesucristo como modelo a imitar en sus acciones, palabras y virtudes. Una fe en Jesucristo como iniciador de un camino a seguir en sus intinerarios y opciones y el posibilitador de la fidelidad por la fuerza del Espíritu.
Una espiritualidad de ideas claras y compromisos definitivos con comportamientos seguros. Una espiritualidad abierta en búsqueda de la fidelidad al Espíritu que siempre está inspirando mayores desafíos.
Un acompañamiento personal hecho por personas que, por estar investidas de algún tipo de autoridad son consideradas como expertas. Un acompañamiento que diferencia compañeros de camino e interlocutores.
Un acompañamiento comprendido sobre todo como dirección por la que el que sabe guía al que no. Un acompañamiento comprendido como un mutuo sostenerse con preguntas ante la vida y ante la Palabra de Dios en la Iglesia.
Un proyecto de vida individual. Un mapa construido socialmente e interpretado con conciencia social.