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Por
una educación que respete la diversidad
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Nota
publicada por el diario El Litoral - Viernes 30 de Abril
de 2010
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Diciembre
será un mes de particular importancia para la Nueva
Escuela Secundaria Hermanos de La Salle: egresará
la primera promoción de 5º año. En
estas líneas, los fundamentos de un proyecto educativo
que se basa en las potencialidades de cada alumno. Y el
testimonio de los padres.
Rosana
Petrucci, María Fernanda Caglieri, Viviana
Carballo, Lucía Citroni, Ana María
Montti, Pascual Alarcón y Marcela Di Paolo,
en diálogo con Nosotros.
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TEXTOS
REVISTA NOSOTROS. FOTOS. LUIS CETRARO.
Tres años después de que la Escuela Primaria
Nº 1377 cumpliera 25 años, un nuevo motivo
de festejo reúne a la comunidad educativa y tiene
a un grupo de jóvenes como particulares protagonistas:
este año egresa la primera promoción de
5º año de la Nº 3155 Nueva Escuela
Secundaria Hermanos de La Salle. Ambos establecimientos
funcionan por la tarde en el Colegio La Salle Jobson.
Los dos hechos tienen estrecha vinculación: en
2007 era una escuela de EGB pura por lo que
tenía incorporado hasta el 9º año.
En el marco de la Ley Nacional de Educación
y extensión de la obligatoriedad del nivel secundario,
se nos dio la posibilidad de continuar con la propuesta
educativa y garantizar el ciclo secundario para los alumnos
que ya venían a la escuela, reseñó
Rosana Petrucci, directora del nivel secundario.
Así fue como en 2008 se abrieron las puertas al
tercer año; en 2009, a partir de la creación
de la Nueva Escuela Secundaria Hermanos de La Salle,
se independizaron los dos niveles, y este año es
el escenario de la primera promoción de nivel secundario
de la flamante escuela bajo la modalidad Producción
de Bienes y Servicios con orientación en Informática.
Pero la historia no termina allí: así como
tres años atrás docentes y autoridades se
preguntaron por qué no el secundario , ahora el
desafío es por qué no pensar posibles articulaciones
con la universidad para aquellos alumnos con posibilidades
y deseos de realizar ese trayecto.
UNA DEFINICIÓN
El proyecto educativo que funciona en el turno tarde del
Colegio La Salle Jobson, puede definirse por los objetivos
que explican sus responsables: atendemos a adolescentes
con necesidades educativas especiales que, por algún
motivo, necesitan otros tiempos para el aprendizaje pero
que por sus problemáticas pedagógicas no
ameritan una escuela especial, señala Petrucci.
Para ello se proponen adecuaciones curriculares y otras
variables que entran en juego a fin de desarrollar capacidades
que les permitan acceder al conocimiento.
Otro dato fundamental es que se trabaja con grupos reducidos,
para lograr un acompañamiento sistemático
y más personalizado al grupo en sí, y a
cada alumno con sus particularidades y necesidades.
A estas dos características se suma una interrelación
con otras instituciones educativas, como también
con profesionales: psicopedagogos, fonoaudiólogos,
médicos neurólogos y psiquiatras, siempre
con la colaboración del gabinete psicopedagógico
de ambas escuelas.
Pero así como es posible definir al establecimiento
por lo que es, también es oportuno hacerlo por
lo que no es: no somos una escuela especial, pero
sí intentamos brindar una educación especial
para cada uno de los chicos, aclara María
Fernanda Caglieri, directora del nivel primario. Y agrega:
trabajamos con el currículum común,
pero a partir de una perspectiva flexible y acorde a las
necesidades de cada uno. Lo que hacemos es buscar estrategias
para que cada uno de los chicos acceda al conocimiento
desde su potencial y necesidad.
UN
DESAFÍO CONSTANTE
Pascual Alarcón es director general del Colegio
La Salle Jobson, y evalúa que ésta
es una escuela viva, que nos desafía permanentemente.
Cuando hace diez año conocí la escuela,
no alcanzaba a comprenderla en su totalidad. Pero tan
fuerte fue el desafío, el trabajo de los docentes,
la pasión que pusieron los directivos, que lograron
un camino de lentas
conversiones y transformaciones, comprometido con una
realidad educativa que desafía a la exclusión.
El
directivo destacó el acompañamiento recibido
del Ministerio de Educación, de la comunidad educativa
y de la congregación de los hermanos lasallanos,
que tienen una fuerte impronta de inclusión:
la pedagogía lasallana se caracteriza por una opción
preferencial por los más pobres y en esto también
tenemos que trabajar fuertemente para que los chicos no
queden empobrecidos por la diferencia.
Al
acompañamiento del consejo directivo y del gabinete
psicopedagógico se suma, para que todo esto sea
posible, el deseo de una continua capacitación
a los docentes para optimizar su trabajo con los chicos,
dado que es un equipo que trabaja con mucho profesionalismo.
El resultado se ve también en hechos pequeños
pero significativos.
LA
AUTOESTIMA, UNA PRIORIDAD
Los chicos llegan a la escuela, generalmente,
con muchos fracasos a nivel escolar, indica Viviana
Carballo, psicopedagoga e integrante del equipo técnico.
A veces vienen los propios padres en busca de
la institución; en otras ocasiones las sugerencias
las hace otra escuela o los profesionales realizan la
derivación.
La misma situación se reitera en ambos niveles,
primario y secundario, y por esa razón una de
las prioridades del proyecto es, precisamente, fortalecerlos
en su autoestima para así despertar el deseo
de aprender.
Uno de los objetivos del equipo directivo es lograr
que los docentes establezcan vínculos sanos e
intensos con sus alumnos y generen empatía: a
partir de allí cualquier aprendizaje se puede
realizar, expuso la psicopedagoga.
Lucía Citroni, profesora de Lengua, recuerda
los progresos de un alumno que ingresó en 1º
año con un diagnóstico de dislexia, y
reflexiona que desarrollando confianza en sí
mismo desde el inicio, todo se hace con más ganas.
En ese punto, consideró fundamental ayudar a
los chicos a buscar el camino para que comprendan
que ellos también lo pueden hacer, cada cual
con sus recursos y sus propios tiempos.
En
cuanto a los padres, también llegan a la
escuela cansados o angustiados, porque generalmente
detrás de un chico con dificultades en el aprendizaje,
hay una familia que está conflictuada. Muchos
de ellos se acercan a nosotros con incertidumbres, a
veces no del todo orientados respecto de la problemática
de su hijo, quizá porque recibieron un diagnóstico
médico y nada más. Nuestra función
es ayudarlos a que comprendan la situación particular
de sus hijos para que puedan acompañarlos desde
su lugar de padres, que es diferente al nuestro de educadores.
UNA
VERDADERA INTEGRACIÓN
Contar
con una promoción de 5º año supuso
algunas novedades que se fueron produciendo de manera
natural: el deseo de tener su propio buzo que los identificara
como futuros egresados; la decisión del viaje
de estudios... Pero en todos los casos -explicó
Alarcón- la opción fue hacer de
ésta una escuela inclusiva, viva, abierta a los
desafíos, donde se valore cada una de la experiencias
que son las que, en definitiva, permiten la modificabilidad,
la conceptualización y la trascendencia.
Por
otra parte, en el contexto de la sociedad santafesina,
existe un mayor conocimiento de la institución
que, a pesar de tener un recorrido de muchos años,
quizá por el hecho de ser una escuela chica en
relación con otras, mucha gente desconoce.
No
todo es fácil -admitió Alarcón-:
aún nos quedan situaciones por resolver como
la categorización para la incorporación
de las obras sociales, a fin de dar respuesta a algunas
problemáticas que en otros ámbitos están
resueltas.
Trabajar
con la diversidad en todos sus sentidos y con una mirada
permanente en la misma, necesariamente nos impulsa a
integrar escuela - familia - comunidad, bregando por
la búsqueda constante de caminos alternativos
que hagan posible que nuestra propuesta se adecue a
las necesidades de los alumnos y respondan a la realidad
que nos desafía. Así es como, en
este camino, cada progreso resulta un motivo de orgullo
que convalida la decisión de ofrecer una nueva
oportunidad.
UN LUGAR EN EL MUNDO
Todo parecía estar bien desde que Marco nació
hasta que un día nos citaron del jardín
cuando iba a salita de 4 años, y el mensaje fue:
Marco asiste a clases pero no aprende .
Así empezó la carrera desenfrenada de
profesionales, pediatras, psicopedagogas, psicólogas,
terapistas, endocrinólogos y neurólogo;
pero el diagnóstico seguía siendo incierto.
Lo primero que pensamos fue cambiarlo de escuela para
reducir el nivel de exigencia escolar y cambiar de contexto.
Los docentes hacían todo lo posible para ayudarlo
a superarse, pero él llegaba a casa y preguntaba:
¿Por qué mis compañeros leen y
yo no? ¿Por qué nadie quiere hacer gimnasia
conmigo?¿Por qué todos se ríen
de mí?... Marco empezaba a sentirse diferente
aunque el espejo no lo reflejara.
Una nueva consulta reveló Trastorno Generalizado
del Desarrollo y la recomendación de una escuela
acorde a sus necesidades de aprendizaje. Así,
tomamos contacto con esta escuela a fines de 2008 y
luego de algunas entrevistas nos confirmaron el ingreso
para Marco.
Desde ese momento, el almanaque dejó de perseguirnos.
No importaba tanto que a los 6 escriba, que a los 7
lea, que a los 8 sepa las tablas. Lo que queríamos
como papás era que él, con su corazón
noble, se sintiera parte de un grupo, capaz de insertarse
en la sociedad, que su autoestima florezca. Y así
fue.
Ahora Marco recuperó su sonrisa, tiene amigos
en la escuela y se siente contenido, a la vez que aprende
los contenidos curriculares. Marco encontró su
lugar en el mundo.
En primera persona
Me pidieron que escriba acerca de nuestra experiencia
en la escuela y me ha llevado varios días de
reflexión.
María
Fernanda Caglieri, directora del nivel primario,
y Viviana Carballo, psicopedagoga.
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Reflexión
acerca de la misión de una escuela, de mirarnos
en retrospectiva en torno a los dos largos años
que hemos transitado -nuestra hija como alumna y nosotros
como padres- por esta experiencia compartida.
Y en esta revisión quiero hablar de la decisión
y la vocación de hospitalidad de la escuela.
De la decisión y la vocación de alojar
a aquellos y aquellas que otras instituciones decidieron
excluir. De la decisión de reconocer a las y
los alumnos con su historia, su forma singular de aprender,
con sus afectos, sus modos de ser y de estar en el mundo.
Hablo de una escuela que no resigna su tarea de enseñar
y que toma en cuenta a quienes aprenden, que se propone
una formación integral y trabaja activamente
para lograrlo.
Encontramos en ésta, una escuela que enseña,
que permite aprender, que alienta a soñar, a
desplegar las alas y a volar.
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ACTIVIDADES
MAYO
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